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Muchos padres (primerizos y no) se encuentran con que sus bebés sufren el conocido reflujo gástrico. Y aunque es una patología que, generalmente no causa mayor complicación y se resuelve a medida que el bebé madura, si implica síntomas molestos para el bebé y genera muchas dudas a los papás.
Al igual que en adultos, consiste en el movimiento del contenido gástrico hacia el esófago. Esto ocurre en gran parte de los bebés recién nacidos y se manifiesta como eructos húmedos, problemas para tragar y cólicos. También es común que el bebé se niegue a comer.
Esto ocurre entre las dos o tres semanas de vida y suele resolverse con el desarrollo del bebé entre los 9 y 12 meses de edad. La causa de este problema es la inmadurez de la válvula que conecta el estómago y el esófago.
Las causas que favorecen la aparición de las regurgitaciones en bebés son muy similares a las de los adultos y tienen mucho que ver con como se desarrolla la vida de los niños en los primeros meses de vida:
Aunque como hemos comentado, es un problema que en la mayoría de casos que no debería implicar mayor complicación en el desarrollo del bebé (excepto casos con otra patología añadida). Siempre es recomendable consultar previamente con el pediatra para descartar enfermedades y anomalías en el desarrollo, pero queremos ofrecerte unos cuantos consejos para minimizar los síntomas producidos por las regurgitaciones del bebé:
En cualquier caso, a pesar de ser un problema común y aunque incómodo, de fácil solución, conviene consultar siempre con el pediatra para que esté pueda descartar enfermedades y aconsejarnos que es lo más adecuado para nuestro bebé